En nuestra incansable búsqueda por mostraros cada día los objetos, las casas y los locales más singulares, hoy nos hemos ido hasta Milán, concretamente a “Pavé“, una pastelería-panadería, que tiene como una de sus señas de indentidad más destacables el hecho de tener el obrador, en el que elaboran toda suerte de panes, dulces y pasteles, a la vista del público.
Pero “Pavé” es también según la filosofía de sus propietarios, un lugar de encuentro, capaz de amplificar los sentidos: el olfato (a través de los aromas que salen de horno), la vista (disfrutando de los diferentes productos y de su magnífico packaging, así como de la cuidada decoración del local) y, sobre todo, el gusto, al probar las diversas elaboraciones del obrador.



Además, en “Pavé” ofrecen un completo programa cultural con variados eventos, así como una buena selección de música. A todo ello habría que añadir, como decíamos anteriormente, una cuidada decoración, en la que todo el mobiliario ha sido realizado a mano con materiales reciclados y en la que también tienen su espacio algunas piezas recuperadas. Los colores de las paredes han sido seleccionados cuidadosamente y se han instalado lámparas de lectura individuales para que sea más cómodo para los clientes leer su libro favorito o el periódico, mientras degustan un café con alguno de los dulces de la casa. La idea es que las personas que entran en el local se sientan tan cómodas como si estuvieran en su propia sala de estar.



Uno de esos lugares que deben ser anotados en la agenda, para no perdérselos en futuras visitas a Milán.
Más información: Pavé
















