Las habitaciones de los peques de Marcela

En el último número de nuestra revista “Singulares Magazine“, aparecido hace una semana, os ofrecíamos un reportaje sobre la preciosa casa que la bloguera argentina Mars Recondo (“Penélope Home“) tiene en los alrededores de Oslo, la capital noruega. Allí vive con su marido Christian y con los peques, Penélope y Máximo, de seis y cuatro años respectivamente, de quienes os mostramos sus habitaciones.

El cuarto de Max está revestido con un atractivo papel pintado, de aires retro, que da a la habitación una cierta tonalidad “masculina”, mientras que en la habitación de la pequeña Penélope dominan, por el contrario, los colores blanco y rosa, así como los motivos femeninos. No se trata, sin embargo, de distingos o estereotipos de género sino, más bien, de atender los gustos de los dos peques. ¡Bien hecho Mars!

Os recomiendo que, si aún no lo habéis hecho, echeis un vistazo al reportaje “De Buenos Aires a Oslo” en Singulares Magazine, para ver el resto de las estancias de la casa de Mars. La verdad es que no tiene desperdicio.

 

Volvemos a la casa de los chicos de “Cup of Couple”

Hace unos meses visitábamos (aquí) la casa de Gabriel García y Mike Madrid, los chicos del blog de moda y lifestyle “Cup of Couple“, a los que podemos ver en la primera imagen, en su dormitorio, con un juego de cama de la reciente colección de David Delfín para el hogar. Como comentábamos en su momento, el blog de esta pareja es todo un referente para todos aquellos que quieran estar a la última en tendencias, especialmente en moda masculina. En la anterior “visita” su vivienda era una reciente adquisición que, poco a poco, han ido decorando y accesorizando, y por eso nos hemos acercado de nuevo a visitarles.

Esta vez nos hemos centrado en todos esos pequeños detalles que convierten una casa en un hogar, es decir, los objetos decorativos de los que nos gusta rodearnos para sentirnos más cómodos en los espacios que habitamos diariamente. En el caso de Gabriel y Mike, las piezas con las que conviven van de los grandes iconos del diseño del XX, como varias piezas de los Eames (la silla amarilla, el taburete elefante, o el encantador pajarito), a elementos de absoluta actualidad, como el ciervo-jarrón colgado de la pared (adquirido en la tienda de Guille García-Hoz), sin olvidar objetos icónicos más recientes, como el patinete, u otros de reminiscencias vintage.

Objetos todos ellos que añaden una gran personalidad (como la de sus propietarios) a la casa de esta pareja de moda. ¡Nos encanta y por eso volvemos cada cierto tiempo!

Todas las imágenes proceden del blog “Cup of Couple

El 26: Ideas pensadas a mano para objetos que inspiran

Emilio Lezaun, después de dedicarse durante casi 20 años a la creación publicitaria, un buen día decidió que había llegado el momento de parar, reflexionar sobre ello y buscar una nueva fórmula para aplicar todo lo que había aprendido en un proyecto que, de verdad, le permitiera seguir disfrutando. Crea así “el 26“, un estudio, taller y showroom en internet, en el que expone sus “ideas pensadas a mano para objetos que inspiran”.

De sus manos salen “ideas con hierro” como revisteros que imitan a las cajas de fruta de madera, mesitas revistero, soportes para apoyar el libro, lámparas que también hacen la función de atril, etc., pero también, a través de lo que él llama “Save the Muebles”, recupera, reinterpreta y reconstruye objetos abandonados a los que salva del olvido, otorgándoles un nuevo uso, o el mismo, pero con otro aspecto, en el que casi nunca falta el hierro.

Emilio Lezaun señala en la carta de presentación que aparece en su web que “solo hay una forma de que las cosas salgan bien: disfrutando de ellas”, y eso es visible en todas sus creaciones, creaciones que exhalan el aroma de lo artesanal, con ese puntito industrial que tanto nos gusta y que tan presente está en la decoración actual.

Magnífico, ¿no?

Más información: el 26 y Facebook de “el 26″

QUALY, los especieros definitivos

Pequeñas cúpulas transparentes con divertidos animales como guardianes del contenido de su interior, pensado para ubicar clips en su interior, se trata del último de los diseños presentados por la marca tailandesa Qualy, quien ha renovado la estética de los especieros tal y como los conocemos.

Sus diseños presentan pequeños mundos en el interior de sus botes, como si de bolas de nieve se tratara, estos especieros se presentan como unos utensilios de cocina que buscan ofrecer humor a nuestras encimeras. Árboles que representan las distintas estaciones del año y que el usuario debe complementar con las tonalidades de las especies de su interior, del mismo modo, animales a quienes añadir su hábitat particular, donde la sal representará el clima del oso polar y el orégano la hierva por la que es habitual ver moverse al conejo.

Siguiendo el formato tradicional, estos especieros vierten su contenido a través de una ranura en la parte superior, con que tan sólo es necesario voltear las cúpulas y ver nevar copos de sal por encima del tradicional pino navideño.

Imágenes: Qualy

Los cuadros bordados de Yolanda Andrés

A Yolanda Andrés la descubrí primero a través de la revista AD, para la que realizó el precioso trabajo de la imagen anterior; después la encontré por Instagram y empecé a seguirla, posteriormente he visto su nombre (y su obra) en diversos medios, y este fin de semana vi que hablaban de ella, como un valor en alza, en un suplemento de esos que regalan con el periódico. Y cada vez me he ido enamorando más de sus bordados, de esas obras de arte que borda (si se me permite el juego de palabras).

Zamorana de nacimiento, estudió Bellas Artes en Salamanca. Esta afición le viene de sus años de niñez en la escuela, en la que el bordado era una asignatura obligatoria para las niñas. Sus piezas, realizadas totalmente a mano, reivindican, con cierto tono naif, alegre y divertido, la esencia de lo artesanal frente a la excesiva tecnologización de la vida actual.

Libros, máquinas de fotos, gafas, ciervos, bodegones, platos, mensajes…, son algunos de los motivos que plasma con sus bordados, piezas que son verdaderas obras de arte, que ya han comenzado a exponerse en algunas galerías, como Mad is Mad.

Una artista con mayúsculas a la que no debemos perder la pista.

Más información: Yolanda Andrés